Sube… Te llevo…si lo deseas…

Sólo pretendo ser, en la libertad de mis actos y pensamientos…

Deja pues que sea, y si no te gusta lo que ves, sencillamente, pasa de largo…

.

.

Me Llenas...

Me Llenas...

Tenue

Tenue

Y nace el alba tras la ventana mientras tus labios aún juegan con mis labios.

Amanece mi cuerpo reviviendo el eco de tus manos acariciando mi piel, y te siento...…de nuevo siento tu aliento dibujando deseos empañando el cristal de mi cuarto...…

Estás dentro...…eres mis ojos recorriendo el cielo que ahora veo, eres el infinito de mis sueños, te llevo, te siento...…rodeando con tus manos mi pecho.

Y te dejo...…me dejo que bailes entre mis piernas susurrándome despacio que sean mis dedos los que dibujen líneas sobre el mapa de mi cuerpo...…y tiemblan...…

Y el alba se esconde por un momento...…este momento en el que me llenas con tus ganas de vivirme cada centímetro de mi ser...…eterno......

Llego.........y el silencio pronuncia tu nombre.


*Ginebra Blonde*

Aquí...En Mí...

Aquí...En Mí...

Gracias por tu mirada...

Gracias por tu mirada...

Deslízate por la imagen, y ve allí donde atesoro un trocito de tu sentir…

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miércoles, 10 de mayo de 2017

(Im) Pura


Así…
(im) pura y nítida;
lascivia vestida de seda,
velo negro; lujuria (te) deseo
latiendo mi pecho…
Intuyo tu percepción,
así… así me deseas…
piel azucarada,
miel y savia
humedeciendo (me)
cada curva, 
lamiendo (te)
me tientas…
me observas…

Tus pupilas (me) penetran
mis labios; palpitando
vibrando su esencia
entre mis piernas;
te muerdes los labios,
danzan mis dedos;
supurando…

Quieres más… lo sé…
puedo leerlo
en el fuego de tu lengua
asomando por tu boca;
mi boca…
bebiendo (me)
el deseo que (me)
provocas…

Tuya…
en el dictamen de tu voz,
firme y caliente;
braman nuestras ganas…
Eres mi piel,
eres mis manos,
somos flama
en la distancia;
sólo nuestras miradas
danzan en este aquelarre
que nos roba el aire…



Y llegamos…
Juntos llegamos
a ese Edén condenados,
a tenernos y a amarnos,
desde la avaricia
de nuestros cuerpos
y nuestras almas;
pecamos…
una y otra vez…
sin importarnos nada…

*Ginebra Blonde*







jueves, 27 de abril de 2017

Derramados


Y llegan sedientas las horas,
sigilosas y húmedas se abren paso
entre mis piernas;
quedo quieta…
expuesta,
rendida en alma y cuerpo
sobre el diván negro;
soy tu obra…
esculpida con la yema de tus dedos,
gota a gota cincelada con tu lengua,
perfilando cada recoveco
de mis pálpitos y cuevas…
Y succionas mi deseo
henchido y latiendo…
Soy pintura derramada
sobre el lienzo de tu boca…
Y me lames,
me bebes;
lamo mis dedos...
lujuria que clama
que arde
que quema
(me) quemas…



Y (me) sujetas,
tú mandas…
-Date la vuelta…


Y dibuja supurando tu pincel
círculos entre mis nalgas;
rebosan mis ganas…
Mis pechos,
péndulos en llamas…
atrapados,
macerados,
dulcemente lacerados
los pezones braman,
entre tus firmes manos…


Y exuda la obra…
Se pronuncia el gemido que anuncia;
embiste y penetra tu rúbrica, 
estallan e inundan las pinceladas…


*Ginebra Blonde*




sábado, 15 de abril de 2017

(Pre) Siento


Te intuyo…
mucho antes
de percibir tu olor,
de escuchar tus pasos,
de mirarme a los ojos…
Te intuyo
más allá de perderte
entre mi nunca
y mi espalda,
de macerar mi pelo,
de recorrer (me)
cada senda
de mi cuerpo,
de saciar tu sed
con mis besos…
Te intuyo…
más allá de viajar (me)
desde mis tobillos
a mi ombligo...
te intuyo,
sin ni tan siquiera
sentir tu susurro
entre mi cuello
y mi oído…
Y te vivo…
supurando
entre mis versos,
deslizándote
entre mis sábanas,
en cada gota de agua
sobre mi piel
mojada,
latiendo (me)
desde mi corazón
a mi pecho;
alas que revolotean
en el vértice
de mi fuego;
henchido deseo
que anega mi cuerpo…

 Y es entonces
cuando sé,
(pre) siento…
que te pertenezco
ahora y siempre.


Y,
 que Tú…
Tú eres y serás mío
por los siglos de los siglos.


*Ginebra Blonde*



jueves, 6 de abril de 2017

*Ritual* Tan Sólo Un Roce...


-Si estás segura de lo que sientes, tanto como lo estoy yo… deberás ser Mí Ritual… -me dijiste sujetando mi barbilla con tu mano… -No sé en lo que me estás convirtiendo, eres una locura, mi locura… que me arrastra cada vez con más fuerza, llevándome a hacer cosas que nunca creí que hiciera… Eres todo lo que deseo, todo lo que me incita a esta lujuria que me asfixia; eres tú, es tu blanquecina y suave piel, son tus ojos, tus labios, toda tú, me perturba… me excita, me da aliento, me da vida… Te quiero, con todo lo que ello conlleva, con tu pícara sonrisa, con tus medias rotas y tus tropiezos… Te quiero con mi camisa puesta, despeinada y descalza desayunando en la terraza… Todo, todo será mío… cada instante, cada segundo de tenerte conmigo… serás mi aire, mi aliento, mía… por entero… ¿accedes?... –y te quedaste en silencio, mirándome; creo que nunca me he sentido tan húmeda, tan extremadamente caliente… pero sabía que no podía dejarme llevar por mis impulsos, pues hasta ellos te pertenecían, ya te pertenecían, desde el mismo instante en el que te pronunciaste, y me consagraste, como Tú, Ritual…

Asentí con mi mirada, creo que a través de ella pudiste percibir mi respuesta… Ya no hicieron falta palabras, no en ese momento, ni en aquel lugar; un antiguo caserón que había ido heredando tu familia de generación en generación, era nuestro, aquel día lo era, sólo para nosotros y nuestros (tus) caprichos; cada candelabro, cada cama, cada diván… todo formaba ya, parte de tu plan… para llevar a cabo tus más íntimos deseos y fantasías… conmigo.

Sacaste un vestido meticulosamente doblado de uno de los cajones de una gran cómoda de madera tallada que había en el salón; era de gasa blanco, y a juego, había unas medias de seda también blancas. Te acercaste a mí sin pronunciar palabra, me cogiste de la mano, y me llevaste frente a un ventanal. Comenzaste a desnudarme; primero metiste tus manos bajo mi falda, y muy despacio fuiste despojándome de la tela  de encaje que cubría mi piel… Volviste a meter tus manos bajo la falda, esta vez, para cerciorarte de esa humedad inminente… que ya comenzaba a deslizarse de entre mis muslos…
Me desabrochaste la falda y la dejaste caer al suelo. Tú estabas de rodillas, tan cerca de mis labios henchidos y palpitantes, que podía sentir tu cálido aliento cual leve e intensa caricia… Me miraste, sabías como me sentía, lo que quería y deseaba en ese momento… Separaste mis piernas, y deslizaste muy despacio tu lengua, tan despacio que me pareció como si el tiempo se ralentizara, como si aquel ardor me penetrara con fuerza… Sorbiste hacia dentro… No pude evitar gemir a la vez que mi vientre vibró en un grácil espasmo… -Shhh… -dijiste despegando tu boca de mí…

Te incorporaste y comenzaste a desabrochar mi blusa. La dejaste caer también. Metiste tus manos bajo el sujetador, esta vez con mayor intensidad, despojándome del todo de él, casi con furia, arrancando los corchetes, haciendo que mi cuerpo se desequilibrara, por lo que tuviste que sujetarme y traerme hacia ti; desnuda, toda y por entero a tu merced…


Pero debía ser un Ritual… Así lo querías, así me querías…
Me vestiste con aquel vestido blanco… Me pusiste las medias; ninguna prenda más… Sólo mi cuerpo, envuelto en aquella gasa transparente y vaporosa…
Me hiciste tumbar en el suelo… Me colocaste los brazos y las piernas en cruz… Encendiste velas; dejaste caer pétalos rojos a mi alrededor…
Aquel lugar era un escenario de luces y sombras, de aromas… El suelo era cual tapiz de porcelana que radiaba calor, casi tanto como el que desprendía mi cuerpo completamente excitado y dispuesto… Te pusiste delante de mí, de pie; me observabas en silencio… pero tus labios se entreabrían, podía sentir tus jadeos; te desnudaste, te pusiste en el suelo frente a mí, y entonces, fui para ti… cada centímetro de piel… me recorrías con tus manos, con tu boca y tu lengua… Levantaste mis piernas y las apoyaste sobre cada uno de tus hombros; abierta, mi carne exudando y latiendo deseando sentirte dentro, y tú… alargando el tiempo, convirtiendo un segundo en eterno, sabiéndome, devorando mi excitación con tu mirada, sintiendo cada uno de mis espasmos y escalofríos, esos latigazos de placer que crecen desmedidos, cuanto más me haces desear (te)…

Y llovían mis fluidos…  y tú, los lamías…
-¿Lo deseas ya?... –pude escuchar de entre mis gemidos y mi falta de oxígeno…
-Sí… lo deseo… lo deseo…
Me levantaste y me pusiste contra la cómoda…


-Sí… así te quiero… así… vamos… -me decías mientras deslizaba una fusta de abajo hacia arriba de entre mis nalgas… -siéntelo… vamos… dámelo… -y sabía… que con un simple roce se desbocaría mi deseo, lo sabía, y lo quería… y Tú, me habías dado el consentimiento… así que… con tan sólo un roce… un solo roce más desde tu petición… me fui…
Pero eso sólo era el preámbulo, Tú Ritual… para dar comienzo a la verdadera entrega, de carne y alma…


*Ginebra Blonde*




martes, 28 de marzo de 2017

Morir (me) en ti...


DESEO…, DESEO con mayúsculas, puro y explícito; esa corriente eléctrica que inunda cada partícula de nuestro cuerpo. Esa sensación cual cosquilleo, que nos hace vibrar y sentir un ardiente aleteo en nuestras terminaciones nerviosas… tan inmenso como inconcreto; indefinible ante todas y cada una de las emociones que se acumulan en nuestra mente, nuestra piel, y nuestra alma… porque todo, todo se brinda, se expone, se entrega a tan inminente petición y clamor del placer, arrebatándonos el aire, sometiéndonos al flagelamiento de la imaginación, devorando cada imagen y secuencia que nos excita y nos va devorando lenta y rítmicamente. Un viaje sin retorno. Un camino de curvas, pálpitos  y humedades que va in crescendo. Ese desfallecimiento de la razón, solapada por el instinto, por la ferocidad del sentir, sentir desde su sentido más carnal… DESEO, sí… en mayúsculas, íntegro y sin prejuicios; sin barreras ni límites, el todo por el todo en ese estado perturbador, lujurioso, en el que sólo hay una salida,  una rúbrica cuyo término es el clímax… la culminación; la petite mort…



Aquel día y sin ninguna explicación me llevaste al cuarto; me desnudaste de cintura para abajo, te sentaste,  y me hiciste inclinar sobre tus piernas, metiendo tu rodilla entre ellas, para abrirte camino allí donde querías llegar (me)…


-No muevas ni un solo músculo… -me decías con firmeza, aun cuando por el sonido de tu voz se podía presentir tu excitación…


Comenzaste a darme pequeños azotes en las nalgas, cada vez más cerca de mis labios; los sentía arder, supurar… henchidos y deseosos del roce de tus dedos… pero no podía moverme, me sujetabas con fuerza, una de tus manos sobre mi espalda, mientras la otra, me propinaba leves pellizcos y se deslizaba entre mis muslos mojados…
Poco a poco ibas penetrándome; al principio despacio, muy lentamente, solo apenas la yema de tus dedos; lento… lento… y de pronto intenso, fuerte, embistiendo (me) ambas cavidades…  
-
Y ahora… quiero que llegues, pero quiero que me digas qué sientes, quiero que me hables  mientras te corres, quiero saber, quiero saberlo, quiero escuchar qué sientes ¿me oyes?... ¡dímelo!...

Y yo, apenas podía pronunciar una palabra, aún menos unirlas y darles sentido… sólo podía gemir, inhalar y exhalar deseando más, cada vez más, ardiéndome cada pedazo de piel… al tiempo que me desmenuzaba, me disolvía con el poco aire que podía llegar a respirar, sentía los latidos en mi garganta, asfixiándome… quería llegar, pero no quería… deseaba permanecer así, así… más tiempo, más placer, más intensidad, sentía… sentía que llegaba, que toda mi excitación se concentraba en un solo punto, en un solo final, cada vez más cerca, más intenso, con furia; mis músculos tensos, espasmos y escalofríos inundando mi cuerpo, exudando por cada poro, cada vértebra, hasta que de pronto, me sentí… morir…

No sé si llegué a pronunciarlo, pues mientras levitaba en ese estado dulce y maravilloso, me colocaste boca abajo en el borde de la cama… y entonces fuiste tú, quien pronunció y volcó su deseo, su excitación, dentro de mí…

*Ginebra Blonde*




lunes, 20 de marzo de 2017

Al Otro Lado


Y es que a veces siento que estoy al otro lado del espejo cual Alicia. En ese lugar infinito donde todo carece de lógica y la sinrazón se toma con el té y con sombrero de copa. Allí donde no cobijarse de la lluvia ni preocuparse por la ropa. Allí donde te hablan hasta las amapolas y te besan los ciempiés. Un mundo sin señales ni normas y donde sólo llegan los que sueñan a deshoras. Un paraíso sin semáforos y en el que el vehículo son nuestros pies. Un bosque de lobos que sólo lamen y no muerden y donde Caperucitas llevan cestas de locuras y traspiés. Un mundo donde no hay cifras ni etiquetas y todos los colores se mezclan. Allí donde la vida sopla por todos lados. Un valle encantado de hechizos y sonrisas de deleites sin prisas. Un desorden equilibrado de miles de contradicciones. Casitas de chocolate y montones de corazones por los cajones. Abrazos de todos los tamaños. Nubes con forma de escalones. Arcoíris en los tejados. Y yo, por supuesto, poseedora de esa llave mágica que me permita entrar y salir, mientras el mundo, este mundo, mira para otro lado.


Y me cogiste de la mano;
fuiste caballero encantado
en mitad de esa calle
sin muros ni señales…
Nos hicimos a un lado
para que pasara de largo
y sin mirarnos,
este mundo tan mecánico
y abstracto…
y nos convertimos
en aventura
y arrebato;
pasamos al otro lado
de puntillas y descalzos,
nadie, se dio cuenta…
Nos perdimos por unas horas
la vida de ahí fuera,
y nos sumimos en la locura
más cuerda,
de la nuestra…


Me cogiste de la mano;

Y veía en tus ojos al Lobo, lamiendo cada pedacito de mi cuerpo… Mi cesta cayó al suelo y rodaron por la tierra manzanas mordidas y deseos hambrientos; lo notaste por el temblor de mis piernas y el latir de mi pecho…  Escribiste la primera página de nuestro excitante cuento, con ésa tu sonrisa de medio lado, invitándome a alcanzar la luna y a construir tejados… Fuiste el hogar de mis sueños desbocados, de mis besos y pecados; fui la historia que construiste con tus manos… y tú, tú quedaste atrapado por siempre jamás entre mis páginas; mis piernas... mi Lobo, mi fiera... capturado...


*Ginebra Blonde*